a veces me gusta tener extraños en casa. no por ver como van dejando trocitos de cosas por hai, o las sabanas mal estiradas. y menos aun por ver como se conectan a sus pantallitas de movil como gargolas de cera emperifolladas a la ultima moda.
me resultan abominablemente encantadoras por algun extraño misterio de mis ojos fascinables o escurridizamente cariñosos. aunque suele ser un encanto que dura demasiado poco, y esta tatuado de condescendencia por todas partes- asi que sera otra cosa.
experimentar como se meten por los huecos de mi soledad como alimañas imprudentes. ¿porque lo seguire haciendo? sera una esperanza oculta de azar bien conjurado. de una invocacion de necios donde el todo vale mas que la suma de las partes.
mas bien, convengo a abrir la puerta... por lo raro que me resulta sentir como si estuviera en otro lugar, desplazado en mi propia casa, pero al mismo tiempo manteninedo un rango superior. como un lugarteniente o un colono en campaña. en cualquier caso, este placer desagradable que arrojo sobre hipoteticas burbujas de tedio, biene a ser afortunado, porque al fin y al cabo es garantia de un reencuentro feliz con mis lugares comunes.
pero en esa incertidumbre, enajenandome de estas y otras maneras- a veces encuentro partes de mi, o voces de una conciencia que suena conmigo, y no se de donde viene. y cabos sueltos que me llegan desde una penumbra resplandeciente de promesas, simpatias, indiferencias y discretos pasos en falso; caricias tenues y perifericas de pequeñas sociedades agenas.
sera esa la unica forma de inteligencia que sobrevive en mi destino?
sera que muy a pesar nuestro, la vida no la elegimos nosotros; solo elegimos la muerte.
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