viernes, 22 de enero de 2016

el bar del infierno

el club se condensa, e implosiona- en un latido semanal de exuberancia. los lunes, van llegando nuevos personajes; algunos siempre seran figurantes, otros protagonizaran efimeras sagas. Entre ellos se encuentran algunos ejemplares de los comunmente conocidos como abrazafarolas, soplagaitas, pazguatos, truhanes, bobos, zascandiles, apurabasos, jocosos, burletas, pasealibros, mirones sin causa, asiduos a la seduccion hueca... raras especies anfibias desclasificadas, eslabones perdidos de especies inconclusas y algún que otro extraterrestres.  Van llegando a partir de las 20h. Aunque muchos ya merodean por alli desde las 18h en punto, como moscas visionarias.

Un micro abierto en un escenario; una galeria que no es de arte a simple vista...  se congregan personas para darse aplausos mutuamente. No solo en la espalda. Una cita incierta y concurrida; desparramar toda la original frustracion en los pabellones auriculares de otros se convierte casi en una exigencia... Un circulo vicioso de viciados hecho grito de guerra. Algunos de los asiduos van entusiasmados, otros no tanto. Algunos viven la bohemia con la ilusion de un renacimiento de fenix; otros con la resignacion a la deriva de una ola demasiado gorda; regodeandose en el libre contorsionismo de sus lenguas. Un ervidero de incongruencias, una feliz algarabia. Entran excluidos, e indigentes del amor; y de vez en cuando gente que pasaria desapercibida en el banquete de los dioses se escurre por entre las sombras; con su piel invulnerable generan estructuras y abigarramientos de criaturas mutantes llenas de fragil fealdad; mantiene las distancias minimas de seguridad protocolarias. Toda la soledad se va acumulando por las calles y las habitaciones como nieve virgen, para estalla aquí generando efectos luminosos de vidrios matices.

Entras en el umbral y algunos ojos te surcan resbaladizos. Las conversaciones se engranan como garras pixeladas de verbòrreos peldaños, con multitud de deditos foneticos y uñitas de accentos intentan prenderte.
Necesitas Una copa de vino que inche tu vela... para surcar la superficie de la majadera taberna sin tocar fondo. y sientes difusamente cosas como: "es tan difícil ser uno mas; es tan difícil ser diferente."