Te
escribo porque la ciudad se me a tragado. ahora debo estar de pie junto a
la ventana, o quizás apoyado a una pared, echado en esa cama, la de la
habitacion, -la que nunca se hace, en medio de la estancia, o al lado
de la mesa -dejandome abrazar por la nada (-...que pesada es la muy
golfa, no deja de meterme mano). Todas ellas me pertenecen. las
posturas que se disfrutan en silencio y sin darse cuenta, recipientes de
tristeza malgastada. Cera derretida, modelandome la joroba, los
andares, y la cara.
Tu que quizas estas tan triste que aun ni lo sepas... tu que la ciudad se te a llevado tantas veces. Sin ningun motivo aparente.
Tu que quizas estas tan triste que aun ni lo sepas... tu que la ciudad se te a llevado tantas veces. Sin ningun motivo aparente.